Serán las tres o cuatro de la tarde cuando recibas el primer sobre, no te preocupes, no importa que cambie la firma, sabrás que soy yo porque siempre habrá en tu buzón un sobre azul, los compré en una tienda cerca de donde vivo ¿ no son encantadores? Cuando los ví decidí que serían la unica constante en las cartas que recibirás.
Hay días en los que nos levantamos sintiendo que somos otros y aunque te llames Antonia los viernes te sientes como Alejandra, con todo lo que ello implica. Lo mismo me sucede a mi, por eso firmaré según me vaya sintiendo, algún dia seré Boris y otro Sebastián, pero el sobre azul te asegurará que soy el mismo. Hemos cambiado tanto de cara que cambiar de nombre es una minucia burocráica que debemos archivar.
Te iré contando lo que vea, de hecho te pido el favor que guardes estas cartas, quizá te las pida cuando mi memoria termine de irse. Es cierto que soy hipócrita y te las envío como un favor a mi mismo, espero comprendas y perdones mi egoísmo, eres el único anclaje que me queda con esta realidad.
Por ahora tengo que darle de comer a los gatos ¿recuerdas ese gato amarillo que recogimos en el centro? Ha crecido mucho y se entiende muy bien con la gata que llegó esa noche que llovía mucho. Mi vida parece que es una colección de objetos y seres perdidos.
Prometo escribirte cada semana.
Con el corazón
Tobías
